
Una cata de vino ortodoxa, donde solo se evalúa si el vino es correcto o no, procuremos dejarla hoy para los entendidos y trabajadores en el área. Cuando somos mortales comunes sin títulos ni responsabilidades, ese momento de encuentro es el acto de seducción que más se asemeja a la conquista del objeto del deseo. Mostrarnos vulnerables a esa copa de vino será la máxima expresión de “La Seducción”. Quisiera compartir algunos datos conocidos del tema, en éste caso aplicándolos al momento de catar un vino.
Comenzaré con hacerlo indispensable para vida y de vez en cuando quitar un poco el interés cuando menos lo espere. Tomar vinos todo el tiempo y para toda ocasión sería un éxito, sin embargo, al compartir nuestro paladar con otras bebidas, por ejemplo con destilados, cervezas y cocktails, se crearán esas pequeñas dosis de nostalgia que nos llevarán de nuevo con la copa tan deseada. Es importante evitar llevar un ritmo en la relación con el vino; si un día tiene toda la atención, al siguiente hay limitarse, así se evade la rutina y se mantiene un cuerpo saludable, necesario para degustarlo plenamente. Darle en ocasiones protagonismo a la comida y no al vino es una opción.
Si siempre tomamos el mismo vino con los mismos platos…ummm que aburrido… la clave es ser impredecible. Por otro lado, mostrarse misterioso(a) ante una copa de vino desconocida, sin siquiera saber su origen, año o cepa, puede despertar la imaginación desde principiantes hasta conocedores. Otra de las clásicas sugerencias de seducción es: cuando veas que empieza a mostrar interés, simula una retirada y finge indiferencia. Si sentimos que un par de copas no bastan… atención!!!... recordemos la célebre frase de M. de la Rochefoucauld: "La ausencia disminuye las pequeñas pasiones e inflama las grandes, al igual que el viento apaga una vela y atiza un fuego".
Ser paciente, aprender a esperar y recoger la cosecha a su tiempo le otorga al vino su momento. Asesinar un vino al abrirlo con anticipación siempre es una lástima. Como todo, hasta los vinos también tienen su tiempo de esplendor. Eso nos lleva a ser constantes, si realmente nos interesa pasar un buen rato con el vino, no hay que buscarle tres patas al gato. Disfrutarlo sin buscarle incesantemente los defectos es más acertado. Por lo tanto, teniendo claro lo antes mencionado hay que ser realista; si durante el tiempo que llevamos tomando el mismo vino, nos damos cuenta de que no congeniamos, entonces ni hablar, hay que terminar la relación, seguro que habrá otro vino con el que si nos encontremos a gusto en cualquier situación.

Ser humilde, cuando de vinos se trata, implica reconocer todo el trabajo humano que se realizó para que nuestra copa estuviese llena, independientemente del precio que se haya pagado por el vino. Y por último ‘Amarlo’… este punto es el resultado de “La Seducción” del vino en nuestras vidas, de los paladares conquistados por él.
No se ustedes, pero luego de escribir y releer nuevamente estas líneas, me provoco enamorarme una y mil veces del vino… la verdad es que cuando encontramos lo que buscamos, no hay estrategias que valgan, ni separación entre el vino y la vida, entre el vino y la seducción, entre el vino y el amor. Santé!!!
Lala
P.D: como ejercicio, vuelve a leer todo cambiando 'Vino' por un nombre. Muy divertido jijiji...
Santé Lala!
ResponderEliminarExcelente,en particular las condiciones sugeridas para disfrutar el vino también se aplican en la vida diaria, tu amiga Dulcinea
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